Mostrando las entradas con la etiqueta La Página 139. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta La Página 139. Mostrar todas las entradas

domingo, 20 de julio de 2008

En estantes ajenos

"... Parecía más bien como si su barbilla se hubiera desencajado del resto de la cara.Tenía los hombros encorvados y le temblaban las rodillas;no le gustaba la voz, y si hubiese podido alejarse de ella introduciéndose en el interior de la madriguera de una rata, lo habría hecho. Por su parte, la bruja parecía comprender la música mucho mejor que ninguno de ellos.Tenía la boca cerrada y apretaba con fuerza labios y puños.Desde el primer instante en que se inició la canción había percibido que todo aquel mundo estaba lleno de una magia distinta a la suya y más poderosa, y lo
odiaba.Había hecho pedazos todo el mundo, o todos los mundos, si con ello hubiera podido detener la canción.El caballo permanecía allí con las orejas..."



Lewis, C.S Las crónicas de Narnia. El sobrino del mago. Editorial Destino.Barcelona.Catalunya.

viernes, 3 de agosto de 2007

Parábola del Trueque

En esta entrega de la página 139 les dejo la versión en español de uno de los libros que leí hace unas semanas. Pero en vez de matarme copiando la versión en francés que estaba leyendo busqué la versión digital en español.

Si pueden busquen material de este escritor.Es maravilloso.

Extraído de : http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/arreola/parabola.htm



Al grito de «¡Cambio esposas viejas por nuevas!» el mercader recorrió las calles del pueblo arrastrando su convoy de pintados carromatos.

Las transacciones fueron muy rápidas, a base de unos precios inexorablemente fijos. Los interesados recibieron pruebas de calidad y certificados de garantía, pero nadie pudo escoger. Las mujeres, según el comerciante, eran de veinticuatro quilates. Todas rubias y todas circasianas. Y más que rubias, doradas como candeleros.

Al ver la adquisición de su vecino, los hombres corrían desaforados en pos del traficante. Muchos quedaron arruinados. Sólo un recién casado pudo hacer cambio a la par. Su esposa estaba flamante y no desmerecía ante ninguna de las extranjeras. Pero no era tan rubia como ellas.

Parábola del Trueque

Confabulario

Juan Jose Arreola

jueves, 19 de julio de 2007

Las dos Numancias

   Hace ya algunos días había prometido que ni bien llegara  a  la página 139
de cualquiera de los tres libros que estaba por leer la pondría acá. El caso fue que
leía " El Naranjo, o los círculos del tiempo" de Carlos Fuentes y  me pasé de tal página.
Es que el sábado me leí unas doscienstas páginas casi sin detenerme. El libro me
atrapó.  Y como me ha ocurrido con este autor recomiendo este libro que al igual
que " Las buenas consciencias " me encantó.

Saludos a todos

Ana


 " Moneda, grano y dársenas con treinta y tres barcos de guerra.Prisioneros.Rehenes.

     A los prisioneros el  joven Escipión  los  libera para conciliar a los pueblos.Lo hace muy

bien.Todo lo hace bien, pero la cara de inspirado es lo que le sale mejor.Domina nuestra

espléndida retórica, semilla conjunta de nuestra política y nuestra literatura. Desde los muros

de  Cartago Nueva exclama" ¡No olvideis a los Escipiones!.

    Se consagra.Consagra continuándola , la gloria de la línea familiar.Y al  hacerlo consagra a

Roma, a su ley, sus armas, su Senado y su pueblo. Es digno hijo del sacrificado Publio Cornelio.

¿Quién le puede reprochar su  triunfo?. Ante los muros de Carmona, el joven general actuá como

en el anfiteatro. Pone su mejor cara de inspiración. Dice esperar un signo divino para

atacar.Como si Júpiter mismo fuera su director de escena, pasa en ese instante una parvada

de aves negras que giran en redondo y chirrean.Cornelio las imita, gira en círculos,hace ruidos.

Todo el ejército lo imita, entre el asombro y la risa. La pasión de la victoria los inspira.

    Más desde la retaguardia,un gran número de africanos avanza. No bastan los discursos ni las

inspiraciones. Los pájaros como todos los actores, se han ido a la siguiente plaza. Cornelio

desmonta, le da su caballo a un niño, le quita el escudo a un soldado, corre solitariamente al

espacio abierto entre los dos ejércitos y exclama:  "¡Romanos, salven a su general en peligro!".

" El naranjo, o los círculos del tiempo"

Capítulo 3 " Las dos Numancias"

Carlos Fuentes

1993